La agrupación política que lidera Pablo Iglesias pasa
por un momento, cuanto menos, complicado. Los medios de comunicación han
unificado criterios en torno a la idea de que existe una pugna interna en la
formación morada. Según los principales periódicos, programas de radio y
televisión, existe una escisión, definida por dos corrientes, por un lado, los
“pablistas” que en principio son los más radicales en las posturas, el discurso
y en las declaraciones a los medios y la segunda corriente seria la
“errejonista”, quienes tienen una postura más conciliadora, de consenso y más
dialogante.
En estos últimos meses ha habido episodios importantes
que han suscitado una serie de desencuentros. El primero de ellos, la decisión
de llevar como aliado al partido político Izquierda Unida, quienes sufrieron una
debacle en los anteriores procesos electorales obteniendo una cuota de poder nada
alentadora, la cual permitió que Podemos prácticamente la absorbiera. Se supone
que la decisión de acudir juntos (IU-Podemos) fue de Pablo Iglesias. Errejón
por su parte estaba en contra y este hecho fue el inicio de los continuos
desencuentros entre el número uno y dos de Podemos. Por otro lado, Tania
Sánchez, pareja sentimental de Pablo, decide pasarse a la formación de su
líder, a pesar de que Tania había asumido una responsabilidad política en su
partido, Izquierda Unida, aunque lo más llamativo es que supuestamente Tania
Sánchez está en la corriente “Errejonista” y no en la de Pablo Iglesias, que
sería lo más natural, y este punto hace mucho más interesante toda esta
historia rocambolesca.
Los más importantes analistas políticos dan por hecho
el conflicto interno y pronostican la inevitable crisis dentro del movimiento
convertido en partido político, aunque nadie se atreve a predecir cómo se
desarrollaran los acontecimientos. Si finalmente se impone la corriente de
Pablo Iglesias o la de Iñigo Errejon.
El otro partido que vive la crisis más importante de
toda su historia es el PSOE, quien, tras la forzada dimisión de Pedro Sánchez,
ahora se encuentra en manos de una gestora compuesta por diez miembros, activos
socialistas. En todo este escenario, -complejo sin lugar a dudas-, los que se
frotan las manos son los de la agrupación del 15-M.
Si somos realistas debemos empezar por reconocer que
el objetivo principal del partido de Iglesias y Errejon es acabar
definitivamente con su enemigo directo, es decir, el PSOE. Hace unos seis meses
atrás, esto parecía casi imposible, pero ahora mismo no lo parece tanto. Partiendo
de la premisa de que no es nada complicado ganarle la partida a la vieja
política, después de los innumerables errores que han cometido y más si el
enemigo se encuentra gravemente herido, como es el caso. Ya pasó en Grecia,
donde el partido socialista griego es solo un recuerdo de lo que fue, quedando
relegado a una sexta posición en las elecciones de enero del 2015. Pero es que
en España hay lugares tan importantes como Madrid, donde la gobernabilidad la
encabeza Podemos y los resultados les sitúan como segunda fuerza política y no
al PSOE como tradicionalmente ocurría en España.
Personalmente opino que no sería una sorpresa que la
supuesta crisis interna de Podemos solo sea una estrategia perfectamente
orquestada con el objetivo de desterrar al PSOE de toda cuota importante de
poder, para finalmente eliminarlo de panorama político español.
Las supuestas corrientes colocan a Pablo Iglesias como
el malo, quien le hace un guiño a la militancia más extrema del partido y de la
sociedad. La otra corriente liderada por errejon le situarían como el bueno y éste
conquistaría a la parte del electorado dentro y fuera del partido, quienes
piensan y opinan contrario a Pablo Iglesias. De puertas hacia afuera somos dos
corrientes distintas, pero de puertas hacia dentro unificamos fuerzas, sumamos
votos y arañamos porcentajes a mi enemigo político directo e indirecto. De este
modo el Lobo feroz se viste con piel de cordero y se come todo el rebaño.
No tengo la menor duda de que Podemos y sus dos
líderes se están preparando para todos los escenarios posibles, tanto si hay
investidura con la abstención del PSOE, como si existe la posibilidad de unas
terceras elecciones, que seguramente beneficie al Partido Popular, en primer
lugar y a Podemos en segundo lugar, dejando marginado al Partido Socialista y
con una estacada casi de muerte.
Por: Jonathan Gómez
Analista político
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