Una
queja bien instituida existente en la población, producto de los fuertes
aguaceros, es que las ayudas no han llegado de la forma más rápida ni más
efectiva como se espera en este tipo de circunstancias. El ojo crítico del
ciudadano ha estado atento a la capacidad de respuesta del gobierno, pues
recordemos que días atrás en medio de la catástrofe del hermano y vecino pueblo
de Haití, de forma inmediata se enviaron millones de pesos en ayudas, que a
final de cuentas fueron rechazadas por la elite que gobierna ese país.
De acuerdo a esta situación es que los
afectados por las inundaciones, derrumbes y otros daños causados por el
fenómeno meteorológico, han externado su insatisfacción en analogía a las
ayudas que supone esperaban de forma pronta y rápida para hacer frente a los
momentos difíciles que confrontan muchas comunidades afligidas. Pienso que lo
primero debe ser nuestra gente, en casos como estos, y luego lo demás. Con el
pasar de los días, a través de las redes, los medios noticiosos y de
circulación nacional no ha sido de extrañar leer y escuchar las quejas de la
gente en este aspecto.
De igual forma
estos torrenciales aguaceros no solo han puesto de manifiesto que estamos de
último en la escala de ayudas, sino también lo frágil de las infraestructuras
recién construidas. Por igual se ha colocado de manifiesto la inutilidad de
muchos funcionarios públicos que en estos momentos están más pendientes a las
divisiones y diatribas internas, que a las labores de ayuda y rescate que
necesita el pueblo dominicano.
Por
ejemplo, por solo mencionar un caso, en la provincia donde resido, en
Montecristi, en medio de inundaciones que afectan comunidades como Palo Verde,
el Ahogado, San Fernando, Castañuelas y Villa Vásquez, aún hay legisladores
pendientes a divisiones internas del PLD. ¡Así no! Estos no son momentos de
pensar en eso, y con relación al tema central de este pequeño escrito Señor
Presidente: Los Nuestros Primero.
Por: Daygorod Fabián

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