Algunas veces nos sentimos atrapados entre las patas de los caballos y como no tenemos recursos ni argumentos válidos para salir ilesos, recurrimos a la descalificación de otros como una manera de distraer la atención de quienes despiadadamente nos están pateando.
Existe una gran diferencia entre propina, soborno y aporte. La propina es un gesto de agradecimiento de un ente hacia otro por la satisfacción del servicio recibido, debe ser dispensada con posterioridad a la asistencia otorgada; el soborno es un pago o promesa de proveer en naturaleza o numerario a una persona con autoridad para disponer que algo se produzca al margen de las vías ordinarias, se hace previo a recibir lo pretendido; y el aporte, es un gesto voluntario o inducido mediante el cual una persona o entidad aporta bienes o servicios no reembolsables a una causa determinada.
En República Dominicana, desde el año 2001 se encuentra gravitando una multinacional que se ha convertido en el ojo del huracán por su manera muy sui géneris de obtener jugosos contratos para la ejecución de obras de infraestructura. No estoy de acuerdo con los sobornos que ofrece Odebrecht para asegurarse sus asignaciones, sin embargo sería mezquino no reconocer que en tiempo y calidad, sus obras son insuperables en todas partes del mundo en donde las ejecutan, incluyendo nuestro país.
En épocas electorales todos los partidos del sistema, además de los recursos que reciben de la Junta Central Electoral, realizan actividades de recaudación de fondos para solventar la onerosa carga que implica un proceso electoral, máxime si se trata de uno con opción de poder. Todos, grandes y pequeños, reciben “aportes” de los empresarios, mucho mas de aquellos que aspiran a hacer negocios con el gobierno de turno. Es por ello que estos empresarios, cual si fuesen galleros “se tapan” aportando recursos a todos los partidos y/o candidatos que gravitan en el proceso.
En estos días, parece hemos regresado al 1492 y algún Cristóbal Colón ha descubierto a América, al ponerse de relieve que la empresa Odebrecht aportó recursos al PRM y su candidato presidencial Luís Abinader. Esos sectores que sienten amenazada su libertad por estar involucrados en los sobornos, creen que metiendo en el mismo saco a Abinader y el PRM, los juzgarán a todos o todo se quedará como el primer día. Quienes así piensan están muy equivocados; una cosa es recibir una ayuda de alguien para llegar y otra muy diferente recibirla cuando se ha llegado y se tiene el poder de decidir.
No existe en República Dominicana ninguna normativa jurídica, incluyendo la misma ley electoral, que prohiba que un partido o candidato reciba aportes de alguna empresa o empresario determinado cuya actividad comercial no sea cuestionada. La empresa Odebrecht, hasta estos momentos no había sido objeto de vinculación alguna con hechos que riñan con la moral y las buenas costumbres. Si al PRM y su candidato lo llevan al paredón por recibir aportes para la campaña del 2016, invitados a la gran cena estarán los demás candidatos y partidos del sistema.
Pretender seguir jugando con la inteligencia del dominicano es una pérdida de tiempo, ya hemos abierto los ojos; no pretendan los corruptos involucrados en los sobornos de Odebrecht distraer la atención de los ojos acusadores. Alimentaron ese monstruo para que despejara el camino devorando los obstáculos, pero se ha vuelto contra sus propios creadores y ahora no saben qué echarle para saciar su hambre.
Por: Cristian Hidalgo
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