Andrés L. Mateo ¿Para quién gobierna Danilo Medina?


El gobierno de Danilo Medina supera con creces la corrupción del gobierno de Leonel Fernández, y el saldo contra la democracia y a favor del desguañangue institucional es infinitamente superior.

Usamos el concepto de patrimonialismo en el sentido en que Max Weber lo concebía; atribuyéndole a la autoridad tradicional del soberano el manejo de todos los asuntos públicos.

Lo que estamos viviendo con el desplome del danilismo dentro del PLD tiene su historia.  Hemos visto que la corrupción configuró castas en el seno mismo del gobierno de Leonel Fernández, con fortunas inimaginables en un país de un PIB tan modesto; y que el Estado fue usado sistemáticamente como fuente de acumulación originaria.

La democracia cansada que se nos impuso desperdigó un clima amoral que permitió que los vicios aparecieran como virtudes, y el ejercicio de gobierno sirvió a los propios deseos de los gobernantes en lugar de servir al interés general. Poco a poco, el PLD transformó su naturaleza. Sus cuadros tradicionales olvidaron la doctrina, se dedicaron a enriquecerse, y su “razón práctica” fue únicamente reproducirse a sí mismos en el poder.